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Keith Dannemiller

 

Nací bajo el signo zodiacal de géminis, lo que parece una manera tan buena como cualquier otra de explicar por qué soy quien soy y lo que hago en mi vida.

Encarno una tipo peculiar de esta especie: más divisivo que armónico. En definitiva, una naturaleza “bi” que aún está en proceso de convertirse en “uni”. Hay que pensar en palabras como binacional, bilingüe, bifurcado, billar, binario, bioquímica, bistrot.

Por fortuna, eso que hago con mi vida, la fotografía, me permite curarme y unificarme, en la media de lo posible. Me ofrece la posibilidad de unificar los dos lados geminianos de mí mismo: la posibilidad de usar los dos hemisferios de mi cerebro. Digo ‘posibilidad’ porque no siempre tiene éxito. Con frecuencia siento que toco desafinado.

Pero cuando funciona, es como una experiencia religiosa que requiere sufrimiento, conocimiento y fe (más que nada fe) para llegar a la tierra prometida de la satisfacción de uno mismo.

Quizá la vida de un fotógrafo y el signo de géminis estén hechos uno para el otro. Si bien yo tomé la decisión ser fotógrafo, pienso que la fortuna también intervino en mi vida. Mi padre fue fotógrafo aficionado y yo heredé su curiosidad visual y, lo más importante, sus impulsos documentales.

Yo fui bioquímico antes de ser fotógrafo porque, al principio, me interesaron la lógica y la precisión que exige el método científico. Del mismo modo me atrae la exactitud de la fotografía. La habilidad de una cámara y de un fotógrafo para poder traducir en un documento visual una porción del caos que nos envuelve, y poder hacerlo en un momento creativo y preciso, tiene una estructura más o menos científica. Es posible probar tus percepciones del mundo en el laboratorio de la calle, al crear una aproximación de la realidad en dos dimensiones.

La fotografía une la lógica del hemisferio izquierdo con la imaginación visual del derecho, en algo casi completo. Es una metáfora del mecanismo en el que se hacen visibles los conflictos internos. En medio de la dualidad de esta vida, ser fotógrafo me permite momentos fugaces de unidad.